lunes, 18 de abril de 2011

Asesino de niños era víctima del “bullying”


Wellington Menezes, quien asesinó a 12 menores en un colegio, no solo era un “adicto” a internet. También era víctima del “bullyng” y así lo hizo anotar en un cuaderno donde escribió que fue “humillado” en reiteradas ocasiones por sus ex compañeros

Menezes de Oliveira, según sus vecinos era adicto a internet. “Vivía en su mundo”, le dijo un conocido al diario O Globo.
Este joven de 23 años que perpetró la masacre de 12 niños y adolescentes en una escuela brasileña días atrás, antes de suicidarse dejó regado en uno de los pisos del colegio donde estudió un cuaderno donde relató que cuando estudiaba fue víctima de agresiones y humillaciones.
Los excompañeros de clases que fueron consultados por O Globo, ratificaron que Wellington sí era víctima de “bullying” o acoso por parte de algunos compañeros, que lo atacaban constantemente y se burlaban de su cojera.
El bullying es un nombre nuevo para un problema viejo. Se trata de de agresiones cometidas individual o grupalmente dentro de un colegio por parte de los alumnos contra sus compañeros, a los que consideran débiles, muy estudiosos o hasta diferentes por el color de la piel o los rasgos del rostro.
Según las autoridades educativas, Menezes nunca registró mal comportamiento, siempre se le vio tranquilo. Sin embargo, Bruno Linhares, de 23 años, y excompañero del asesino dijo que “Wellington estaba completamente loco. Se notaba en el salón de clases que tenía algún tipo de perturbación”.
“Conmoción”
Según la científica social Silvia Ramos, investigadora del Centro de Estudios de Seguridad y Ciudadanía de la Universidad Cándido Mendes, lo que buscaba el joven asesino era generar “ cobertura de los medios de comunicación” y “conmoción”.
Para Ramos, el episodio tuvo una “reproducción de los medios de comunicación, de alguien que planeó una muerte espectacular, con amplia cobertura mediática”,
De acuerdo con Silvia Ramos, el incidente en Río de Janeiro es una “imitación muy clara” de los episodios ocurridos en Estados Unidos.
“Varios ingredientes fueron copiados casi a la perfección, como elegir una escuela, disparar al azar en un salón de clases, dejar una nota de suicidio”, dijo.
Estos ingredientes remiten directamente a hechos similares que han tenido gran repercusión en Estados Unidos, como los asesinatos de 12 estudiantes y un profesor en la escuela secundaria Columbine en Colorado, cometido por dos estudiantes de la institución en 1999.
Según la socióloga, el hecho de que Menezes haya realizado el crimen en una escuela donde los niños indefensos simbolizan la “total inocencia” aumenta el impacto en la población. También el hecho de que las niñas hayan sido un objetivo prioritario: 20 de los 24 alumnos baleados eran niñas.
Para la científica social, la perplejidad es más fuerte porque Brasil no tiene antecedentes de este tipo de episodios. “La forma es muy sorprendente, no forma parte de nuestra cultura”, explica.
Si bien Brasil tiene la sexta tasa de homicidios más alta en el mundo, los crímenes suelen estar asociados a problemas entre dos personas o a la delincuencia organizada.
Cabe recordar, que en Brasil hubo algunos casos de masacres anteriores, como el del shopping Morumbí de San Pablo en 1999, cuando un ex estudiante de medicina entró en un cine, sacó una ametralladora y mató una decena de espectadores.
No es el único asesino
El caso del brasileño Wellington Menezes, autor del asesinato de 12 menores y un sin número de heridos lamentablemente no es el único en el mundo.
En marzo del 2009 un hombre armado asesinó a 10 personas, incluyendo a sus abuelos y otros parientes, tras un viaje por Alabama, sureste de EUA.
El homicida, identificado como Michael McLendon, de 28 años, dejó un tendal de muertos y heridos por dos condados rurales y tres pueblos en solo unas horas, suicidándose luego cuando se vio acorralado por la policía en una fábrica donde había trabajado.
En Bélgica ese mismo año, un hombre entró con un puñal a una guardería diciendo que quería hacer una consulta. Una vez adentro, irrumpió en una de las aulas acuchillando a cuanta persona se le ponía por delante. Un total de 15 fueron alcanzadas por las puñaladas. Dos niños -uno de ellos murió en el hospital- y una cuidadora murieron, mientras que otros 10 niños resultaron heridos.
Tras la agresión, el hombre, que llevaba la cara pintada de blanco y los ojos de negro, se dio a la fuga en bicicleta, pero fue arrestado apenas una hora después de los hechos.
Los lamentables acontecimientos se produjeron en la localidad de Dendermonde, a unos 30 kilómetros al oeste de Bruselas. Un total de 18 niños de entre 0 y 4 años se encontraban en el centro junto a seis adultos al momento de la agresión.
En el 2010 un hombre de mediana edad, médico de profesión, que aparentemente tenía problemas mentales y que fue despedido de su trabajo, mató con arma blanca a ocho niños e hirió a otros cinco en un colegio en la provincia de Funjian, situada en el este de China.
Los sucesos ocurrieron ese año a las 7:20 horas (23:20 GMT) en un colegio de la ciudad de Nanping, situada en Fujian, Japón.

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