lunes, 18 de abril de 2011

¿Es peligroso o no un Congreso fragmentado?


Una vez más en el Congreso de la República ningún partido político tendrá mayoría absoluta. Según los entendidos, no queda más que buscar la concertación y el consenso, ya que de lo contrario la democracia perderá ante los problemas de compatibilidad de ideologías por parte de los nuevos “padres de la patria”

De acuerdo con los últimos resultados electorales, ningún partido político tendrá mayoría absoluta en el Congreso que se instalará este 28 de julio. Esta realidad llevará a que el nuevo inquilino de Palacio de Gobierno tenga necesariamente que negociar con las demás bancadas.
¿Es malo o no para el país tener un Parlamento fragmentado o es mejor uno manejado por una sola mayoría? Para algunos es bueno para otros no.
Según Manuel Torrado de la encuestadora Datum, la fragmentación de un Congreso es mala porque trae una serie de falencias a la hora de establecer una concertación ante un determinado tema. Dijo que en estos momentos el Parlamento es una mezcla de intereses encontrados de muchas pequeñas agrupaciones unidas por alianzas electorales formadas exclusivamente para estas elecciones, y que no sabemos hasta qué punto van estar cohesionadas al momento de legislar.
En tanto, Juan De la Puente, analista político, señala que una vez que el Congreso entre en funcionamiento recién se comenzará a reflejar los problemas de compatibilidad de ideologías y propuestas, lo que conllevaría a una serie de roses y riñas de poder entre los propios parlamentarios quienes discreparán de manera álgida sus posiciones sobre los temas a discutir. “Cuando empiecen a establecerse las comisiones va a ser un dolor de cabeza, ya que todos van a querer hacerse de las más importantes, como la de economía, constitución y presupuesto”, señala De la Puente.
Por su parte, el columnista del grupo “El Comercio”, Mario Ghibelini, considera que la fragmentación de nuestro alicaído Congreso provocará que los temas de la agenda parlamentaria sean manejados en base a intereses de los propios congresistas, lo que generaría en muchos casos un conflicto dentro de las cédulas parlamentarias para definir qué temas son o no de interés para el país.
A juicio de Ghibelini, los congresistas pueden tener diferentes posturas e ideologías pero siempre responden a intereses de terceros, eso va a ser un gran problema a la hora de la votación de los proyectos que pueden ser muy buenos pero que estan en contra de sus propios intereses, lo que generará inevitablemente que se dilate la aprobación o que simplemente sean archivadas varias iniciativas.
Para el expresidente del Congreso, Ántero Flores-Aráoz, solo la concertación y el consenso harán posible un trabajo eficiente en un Parlamento que estará fraccionado en varias bancadas y sin ninguna mayoría legislativa.
Si bien reconoció que el Congreso no es la institución de mayor popularidad entre la ciudadanía, subrayó que el diálogo ha sido el elemento más importante en los últimos diez años para sacar adelante un poder del Estado sumamente fraccionado.
“Solo con concertación se haría productivo un Congreso fraccionado”, acota Araoz.
El exlegislador recordó que en los últimos cinco gobiernos, salvo el Parlamento fujimorista, no hubo mayoría legislativa y que a pesar de ello existió oposición de diversas bancadas, lo cual no fue obstáculo para llevar adelante la consolidación institucional y democrática del país.
Según Flores – Aráoz la verdadera esencia de la democracia implica la diversidad de pareceres y una firme voluntad de sacar adelante un país, sin enfrentamientos ni mezquindades generadas por la rivalidad política.
Falta de identidad
Desde el gobierno de Alejandro Toledo, ningún partido político ha tenido mayoría absoluta en el Congreso. ¿Qué ha pasado en el Perú para este cambio?
Según Mario Ghibelini, la fragmentación de nuestro próximo Congreso como de las anteriores es producto de una desarticulación progresiva de los llamados partidos tradicionales, que en estos últimos años ha ido desapareciendo progresivamente del ambiente político.
Para Juan De la Puente, la volatilidad del elector peruano es uno de los factores primordiales de que en nuestro país exista un sin número de agrupaciones en el Congreso, situación que debilitará aún mas nuestro alicaído Parlamento.
Según el analista, hoy en día las elecciones se han vuelto mas populista que antes, incluso se está comparando el proceso electoral a la compra en un mercado, en donde el voto es el dinero, el candidato es la empresa y el votante es el consumidor; “es por esa razón que me atrevería a decir que el votante peruano es ‘Elector Perezoso’, ya que no vota por convicción sino por interés, cosa que es muy grave”, asegura.