jueves, 15 de diciembre de 2011

Nada hemos aprendido

El 29 de diciembre del 2001 murieron más de 250 personas. De esa tragedia nada se ha aprendido ya que continúan las calles obstruidas, los extintores en desuso y ambulantes por doquier


El 29 de diciembre del 2001 a las 7:15 pm en el cruce de las calles Andahuaylas y Cusco en el vetusto barrio del Cercado en pleno corazón de Lima, a pocos metros de la sede del Congreso de la República, un comprador exigió a un comerciante callejero la demostración de la detonación de un cohetecillo antes de concretar la compra. El vendedor accedió. Esta aparente e inofensiva demostración desencadenó una violenta explosión en cadena que se propaló en segundos por toda la manzana, devorando todo lo que encontraba a su paso.

Cientos de personas que se encontraban en esos momentos en las galerías de Mesa Redonda, lugar del siniestro, haciendo sus compras de último momento, no podían creer lo que estaban viendo. Una bola de fuego y una columna de humo se apoderaba de todo el lugar sin que ellos pudieran evitarlo.

Las imágenes registradas por las televisoras revelaron que el fuego se expandió rápidamente, debido a que el piso estaba cubierto de pólvora que se había salido de las cajas en el momento de descargar la mercadería para su venta.

Tres horas y media tuvieron que luchar 40 carros bomba y 440 bomberos para poder controlar el fuego. Esa noche los peruanos pudimos observar atónitamente en todos los noticieros locales como la imprudencia de muchos comerciantes había llevado a la tumba a cientos de personas, quienes murieron no solo carbonizados sino también electrocutados y asfixiados.

En los días siguientes de esa desgracia, cientos de familiares acudieron a los hospitales del Centro de Lima mostrando fotografías de sus seres queridos desaparecidos. En vano se aferraban a la ilusión que alguien les pudiera dar la buena noticia que sus familiares estaban aún con vida. Sin embargo, todo estaba consumado.

Penas benignas

La magnitud de la tragedia de Mesa Redonda trajo consigo la suposición de que tenía que haber de todas maneras responsables. Durante la investigación se supo que meses antes del 29 de diciembre, el Ministerio del Interior había autorizado la importación de 1,100 toneladas de material pirotécnico, la mayoría del cual fue destinado a Mesa Redonda. Durante ese mes, la Municipalidad de Lima en repetidas oportunidades trató de controlar la venta de fuegos artificiales, sin ningún resultado positivo.

Después del siniestro, el general PNP Luis Sánchez Arias, responsable de la Séptima Región Policial, solo fue retirado del servicio. Tuvo que pasar seis años para que la Justicia recién sancionara a los culpables. Lo increíble, es que solo les dio a los responsables cuatro años de cárcel. Poco castigo para la cantidad de personas que esa noche perdieron la vida.

Nada ha cambiado

La tragedia vivida el 2001 en Mesa Redonda pareciera que para muchas personas fue poca cosa. Esta percepción es la que se percibe cuando uno hace un breve recorrido entre los jirones Cusco y Azángaro, el mismo lugar donde hace 10 años murieron más de 250 personas.

A pocos días de celebrarse la Navidad y el Año Nuevo, en este lugar se puede observar cajas con mercadería de todo tipo en medio de las calles que interrumpen el libre tránsito de cientos de personas que acuden por esas fechas a realizar sus compras.

Esta misma situación se repite en las cuadras cuatro y cinco del jirón Puno, así como en el jirón Andahuaylas donde hay gran cantidad de galerías y comercios pequeños que han ampliado su oferta de productos por la campaña de estas fiestas. “No deberían dejar la mercancía en medio de la pista porque eso no deja caminar tranquilo y es peligroso en caso de una emergencia”, se quejó una compradora que acudió hasta esta zona comercial.

En estas últimas semanas, personal del municipio limeño recordó que los locales comerciales de Mesa Redonda y el Mercado Central no deben ocupar las vías de evacuación, pasadizos, escaleras y puertas de salida con la presencia de mercadería o vitrinas donde exhiban sus productos. Tampoco deben superar el aforo máximo de personas permitidos por el centro comercial.

A pesar de estas advertencias, algunos inescrupulosos comerciantes siguen haciendo de las suyas. Es más, en algunos locales se ha podido observar varios enchufes conectados a un mismo tomacorriente, lo cual podría ser peligroso porque podría producirse un cortocircuito.

Diez años después de la tragedia de Mesa Redonda, no cabe duda que hay muchos peruanos que poco o nada han aprendido respecto a las medidas de seguridad que deben tener presente, sobre todo en estas fiestas donde muchas personas acuden para hacer sus compras. ¿Tendrán que morir más personas para que estas cosas cambien?.

SABIAS QUE:

1.- Recientemente el Tribunal Constitucional (TC) falló a favor de los deudos de las víctimas de Mesa Redonda, otorgándoles 720 nuevos soles por cada fallecido y 130 por cada accidentado.

2.- De acuerdo con la policía, la noche de la tragedia de Mesa Redonda murieron 290 personas, 262 resultaron heridas y 174 desaparecieron.

3.- Cerca de 4,500 comerciantes de Mesa Redonda perdieron sus empleos y escasos ahorros. El 30 por ciento de las víctimas eran jóvenes y en su mayoría mujeres.

4.- Se estima que en todo Lima existen cerca de 50 mil comerciantes informales. De los cuales cerca de 4 mil 500 trabajan en Mesa Redonda y alrededores.


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