jueves, 14 de junio de 2012

El problema del VRAE


Tras la fallida “Operación Libertad”, que dejó ocho policías y militares muertos, entre ellos el recordado suboficial PNP, César Vilca; los problemas económicos y sociales en el VRAE, además del narcotráfico, siguen latentes en dicha zona. ¿Será solo un problema que le compete a las Fuerzas Armadas y a la Policía resolver? Las investigaciones realizadas por “El Universal” muestran todo lo contrario.


El VRAE se ha convertido en la primera cuenca cocalera del Perú con aproximadamente 20 mil hectáreas destinadas para el cultivo de coca. Se sabe también que son solo 15 los distritos que tienen el mayor cultivo de dicha planta en la zona. En los últimos diez años las hectáreas nuevas de cultivo de coca en el VRAE han aumentado a 8,242. 
Para quienes puedan pensar que el incremento del cultivo de coca en esta zona es sinónimo de que la gente hoy en día tiene más plata que antes y por tanto, su calidad de vida es mejor, se equivocan de cabo a rabo. De acuerdo con un estudio, 22 de los 32 distritos del VRAE tienen un rango de pobreza entre 76.8% y el 97 %. El índice del desarrollo humano es sumamente bajo, al igual que el porcentaje de viviendas que cuentan con luz eléctrica, agua y saneamiento. 
Estos datos de por sí alarmantes nos lleva a preguntarnos: ¿el Estado viene desarrollando algún plan de lucha contra este tipo de indicadores? La respuesta, en el papel, nos dice que sí. En el 2006, a inicios del gobierno de Alan García, se creó un proyecto denominado “Plan VRAE”, que tuvo como objetivo acabar con el narcotráfico en los Valles de los Ríos Apurímac y Ene. 
Con la asunción del mando de Ollanta Humala, el Plan VRAE se convirtió en una secretaría técnica de un grupo de trabajo multisectorial, que involucra los diferentes sectores que participan en dicha zona. El actual gobierno para lograr los objetivos de este plan, anunció la transferencia de 50 millones de soles para ejecutar obras así como el traslado de su cede a Pichari. 
Cabe señalar que el Plan VRAE nunca manejó un presupuesto propio. Los recursos que se transferían a la zona llegaban a las municipalidades y no al Plan VRAE específicamente. 
Los cambios realizados por este gobierno al Plan VRAE han generado algunas preocupaciones entre los especialistas del tema del narcotráfico, ya que para ellos el hecho que el Plan no sea una unidad lo ha llevado a que se encuentre por debajo de la secretaría de coordinación de la PCM (Presidencia del Consejo de Ministros). Es decir, es un grupo de trabajo con una secretaría técnica que ni siquiera existe en el organigrama de la PCM. Todo parecería indicar que se creó básicamente para articular la presencia del Estado en el VRAE. Por lo que hasta la fecha, no viene realizando ningún trabajo productivo. 
Ineficiencia y desigualdad
Desde que el gobierno anterior decidió combatir el narcotráfico a través de obras públicas, el MEF transfirió mensualmente cientos de millones de soles a las municipalidades. El problema está, que la mayoría de estos gobierno locales no supieron qué hacer con tanta plata.
Según Federico Tong, asesor de la Representación de la UNODC,  el año pasado, los municipios distritales del VRAE, que son 29, recibieron 385 millones de soles, y dejaron de ejecutar 124 millones. En el 2010 recibieron 308 millones de soles, y en el 2009 recibieron 301 millones de soles. Para Tong, el problema del VRAE está en la desigualdad en la asignación de las inversiones. Para muestra un botón, de los 385 millones que llegaron al VRAE el 2011, el 40% de esa cifra se concentró en Kimbiri, Vilcabamba y Pichari (zonas que no tienen coca) que son los tres distritos del Cusco que conforman este valle. Sin embargo, Ayacucho, que es el que concentra el mayor número de distritos con coca y donde están los dos distritos con mayor superficie de coca, solo recibió el 20%. Mientras tanto, Huancavelica y Junín que son los otros dos departamentos que conforman el VRAE, solo les tocó el 22% y el 18% respectivamente. “Lo que estamos diciendo es que hay una evidente desigualdad de recursos para las inversiones en el VRAE que tienen que ser reajustadas, a través de transferencias específicas en aquéllas localidades con menores recursos, aún más en Ayacucho y Huancavelica. Proponemos que la inversión en el VRAE dirigida a los municipios esté orientada fundamentalmente a los proyectos productivos que generen ingresos y empleos con proyectos orientados a fortalecer el apoyo social: Educación y salud, fundamentalmente. Hacia eso debería orientarse la inversión de los municipios. Deben existir mecanismos compensatorios de asignación de recursos y asistencia técnica para buscar un piso más o menos similar para aquéllos distritos que no tienen canon y tienen indicadores mucho más complicados con respecto a la coca y generan una sensación de frustración frente al Estado”, señala.
El problema es el narcotráfico
Por su parte, Jaime Antezana, investigador y experto en temas del narcotráfico, sostiene que el verdadero problema del VRAE es la creciente y latente ola de narcotráfico.
“El problema es que se está combatiendo a los Quispe Palomino solo con las Fuerzas Armadas, con un plan antiterrorista, y ahí estamos fallando. A ellos se les debe atacar con una política antinarcóticos, para de esa forma mejorar los resultados”, refiere.
Antezana recordó que en el año 2003 el gobierno de Alejandro Toledo habló de un “Plan de Paz y Desarrollo” al cual designó un monto de 1,800 millones de soles por parte del Estado. “El Gobierno dijo en ese entonces que iba a destinar esa cantidad de dinero y lo difundió por los medios, pero nunca existió dicha cantidad. Fue pura demagogia”, manifiesta.
Agrega que en el 2006, ya con Alan García, el gobierno creó el “Plan VRAE” y, junto a este anuncio, ofreció enviar 1,500 efectivos para luchar contra los hermanos Quispe Palomino así como la instalación de entre 9 y 10 comisarías. “Es decir, el “Plan VRAE” es lo mismo que el “Plan de Paz y Desarrollo”, pura demagogia”.
Para el especialista, el “Plan VRAE” no fue real, porque lo que hubo verdaderamente en el quinquenio del segundo gobierno de Alan García fue una mayor inversión de los sectores, pero con recursos propios del Estado, (no como parte de este Plan), y a las FF.AA.
¿Qué hacer? 
“El gobierno ha dicho que van a llevar el Estado al VRAE, pero esto hasta el momento solo es un anuncio, no una realidad, porque de lo contrario se realizarían programas de desarrollo económico y social. Si no tienes este tipo de programas, todo va a ir sin rumbo, no habrá una articulación. Ahora, ¿por qué no lo hacen?, ¿por qué no invierten en este tipo de programas? Es una paradoja. Lo que se debe aplicar es una política antinarcótica. Porque si el Estado hace anillos viales en el VRAE, ya sea asfalto a las carreteras, integración de distritos, favorece a la gente, pero también a los narcos, porque ellos van a llevar su droga por esas mismas vías. Pero, si el Estado realiza toda una obra de agua potable, si construye mejores sistemas de alcantarillado, le está dando mejor calidad de vida a la población, pero no beneficia al narcotráfico. Si el “Plan VRAE” no tiene un programa de apoyo a la producción, no se va a poder avanzar. No solo se trata de fortalecer dicho Plan, si no de implementar un programa integral de desarrollo y lucha contra el narcotráfico", sostiene el experto. 
Jaime Antezana propone para acabar con el problema del narcotráfico en el VRAE, mejorar los controles de insumos químicos, que es un instrumento fundamental de las estrategias antidrogas; además debe haber una lucha contra el lavado de activos. Es decir, hay necesidad de golpear el dinero del narcotráfico, para impedir que las drogas ingresen al Perú. 
Asimismo reducir y/o erradicar los cultivos de coca ilegal así como mejor el control de la droga que se produce en el VRAE. “Todo esto podemos resumirlo en: Desarrollo más políticas antidrogas más el apoyo de las Fuerzas Armadas”, dice el especialista. 

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