viernes, 24 de agosto de 2012

El descuido del sector agrario



La alerta llegó del extranjero. Ante las noticias que los productos agrícolas que nosotros importamos van a aumentar de precio, el Gobierno acaba de anunciar medidas para potenciar nuestra seguridad alimentaria. Sin embargo, ¿serán estas suficientes? ¿Por qué las autoridades han esperado este peligro para recién reaccionar?

Mucha atención e importancia se le ha estado prestando a la minería en lo que a exportaciones y explotación se refiere, y se ha dejado de lado a la agricultura. Desde sus orígenes, el Perú ha sido un país netamente agrario, pero se le ha dado más cabida a los minerales, por lo que este sector se ha visto descuidado. El agro representa el 8% de nuestro Producto Bruto Interno (PBI), sin embargo, el presupuesto asignado por el gobierno es apenas del 2%, y que a su vez equivale al 0,5% del PBI, realmente un abandono a un sector representativo del país.
En setiembre del año pasado, el gobierno anunció que el presupuesto destinado al sector agrícola iba a ser de 2,472 millones de soles. Dicha cifra que fue duramente criticada por los parlamentarios aduciendo que los recursos no reflejan la importancia debida a dicho sector, por lo que el presidente del Consejo de Ministros, en ese tiempo, Salomón Lerner Ghitis, se ‘comprometió’ a revisar el presupuesto. Lamentablemente tuvo que renunciar por el estallido de los conflictos mineros.
A pesar que el artículo 88 de la Constitución cita que el Estado apoya ‘preferentemente’ el desarrollo agrario, en la práctica este precepto no está siendo cumplido cabalmente. En cuestión de importaciones, el agro sigue perdiendo espacio en el mercado y rentabilidad por la competencia desleal de otros productos de importaciones subsidiadas o subvaloradas que perjudican al algodón, arroz, maíz, los lácteos, etc.
¿Reacción tardía?
Ante el anuncio del aumento de precios de varios productos agrícolas que nosotros importamos debido a los problemas medioambientales que vienen sufriendo nuestros vendedores, el presidente Humala prometió desarrollar la seguridad alimentaria del país a través de una serie de medidas. 
Es así como señaló que su gobierno -en este segundo año de mandato- va a focalizar su trabajo en la construcción de reservorios, canales de irrigación, etc. Además de provisiones de servicios y financiamiento a través del Agrobanco para los pequeños agricultores para lo cual anunció la capitalización de dicha institución con cerca de 100 millones de soles.
Si bien todas estas medidas anunciadas por el Presidente son importantes para un sector históricamente olvidado, la preocupación de los entendidos es que si estas serán suficientes para menguar el duro golpe que nos va llegar del extranjero.
Hay que cumplir con la Constitución
Para Reynaldo Trinidad Ardiles, director de la revista Agronoticias, la reacción del gobierno para minimizar los efectos del aumento de precios en los alimentos es tardía, ya que las medidas que acaba de anunciar para reactivar este sector en el mejor de los casos recién se podrán ver los resultados a mediano plazo. 
“Las consecuencias de lo que vamos a vivir no es responsabilidad exclusiva de este gobierno. Humala solo ha seguido unas recetas que ya tienen unos 70 años y que nos ha convertido en un país totalmente dependiente del mercado externo. No olvidemos que el 75% de lo que produce el agro para su consumo interno está postrado”, dice. 
De acuerdo con Trinidad, la gran solución ante la dependencia alimentaria es que se potencie el desarrollo inmediato del agro, no como consecuencia de los problemas externos, sino como una política de Estado pendiente a cumplir los artículos 63 y 88 de la Constitución  así como los lineamientos del Acuerdo Nacional que favorecen a dicho sector. 
Por su parte, el actual titular del Ministerio de Agricultura, Milton Von Hesse anunció que el aumento de precios se debe a la ‘oferta y la demanda’ por lo que está dentro de lo previsto y no se prevé mayores incrementos. Pero sobre este punto, la presidenta de Conveagro, Lucila Quintana, dice que es necesario y de carácter urgente, garantizar la tecnología en el campo para que los pequeños agricultores tengan lo necesario para aumentar su producción para no tener que sufrir los estragos de los precios de alimentos. 
“Hay que implementar la agenda agraria integral pendiente, con políticas diferenciadas y especificas con el objetivo de aumentar la productividad. Para ello se debe aumentar la inversión a este sector y priorizar la inclusión de la agricultura familiar en relación a una  planificación  de siembras, sistemas de irrigación, innovación y tecnologías financiamiento, asociación con los mercados y fortalecer las organizaciones”, indica. 
Al igual que la presidenta de Conveagro, Trinidad Ardiles considera que es necesario potenciar nuestra agricultura, pero es consciente que el presupuesto de la República de este año no da ‘preferencia’ al agro como manda la Constitución por lo que se debe lograr el autoabastecimiento masificando los paquetes tecnológicos que aplican los pequeños productores y recuperar tierras devastadas por la agricultura migratoria. Todo gira por la decisión política, recalca.
Ante el aumento del precio de los alimentos, poco presupuesto, desinterés en gestión y generalidades en los discursos presidenciales y poca acción política, la agricultura se está hundiendo. Y a sabiendas de que solucionando este sector se podría combatir la desnutrición, potenciar la economía y producir trabajo a más campesinos, no se hace nada. Un tema pendiente que este gobierno debe afrontar.