jueves, 15 de marzo de 2012

“La rabia es válida como fuente de energía”

Lucho Sanguinetti es un hombre de voz gruesa, amable y con los pantalones bien puestos. Su trayectoria musical no solo es larga sino también llena de altibajos. Desde “Sor Obscena”, “Héroe inocente” hasta su paso complicado por “Leusemia”, la etapa de “Psicosis” y afincamiento en “Armada”, Sanguinetti demostró que lo suyo es la música. Quiere que lo escuchen, aunque no siempre le crean


-¿Rockero de nacimiento, influencia o convicción?

-En mi casa, durante mi infancia, el rock estaba vetado por mi padre quien -marcado por su propia convicción y tendencia de la época- consideraba que era un instrumento de alienación. Sin embargo, había un tocadiscos con una colección de música clásica y varios discos con poesía que a mi madre le gustaba mucho escuchar. A los 11 años descubría The Police primero. Luego, de porrazo, un año después llego Ramones, el cassette del festival “Urgh”, Iron Maiden con (Paul Dianno aún) y Devo. Todo como un sancochado. Quedé convencido que la música me podía generar sensaciones, habían tantos géneros, no tenía que ser cuadriculada. ¡Era lo máximo! A los 12 años sabía que el rockanroll no iba a salvar el mundo, pero estaba convencido que a mí sí. ¿De qué? No lo sé. A los 40, es una convicción.

-¿Cuál es el principal motivo que te hace seguir en el mundo del rock luego de tantos años?

-La necesidad de seguir componiendo rock, la satisfacción de haber hecho algo que realmente me colme (espero que no llegue el momento aun) como músico de rock. El hecho de poder trasmitir directamente o en códigos eso que quieres sacar de ti, gritando o cantándolo suave. La alegría de poder reencontrarte con la gente de siempre pero sobre todo con un montón de desconocidos que dejan de serlo en un concierto. Porque es lo que hago.

-¿Te consideras una persona con suerte?

-El solo hecho de poder jugar con la música, subirme al escenario y soltar alguna historia ya me hace sentir afortunado. Si a esto le sumo tener un par de hijos superbacanes, vivir con una mujer a quien admiro y amo, haber recorrido mi país, vivir bajo una montaña sagrada o frente al mar y conocer desde un señor pastelero hasta figurettis políticos de los cuales he aprendido todo sumado a incontables experiencias e infinitos placeres, pues sí. Siempre me siento bendecido y agradecido.

-No es malo ser “una persona rabiosa”.

-Eso lo dije en alguna entrevista por el hecho de que puedes sentir rabia por alguna situación que haya manoseado tu dignidad o tus derechos. Entonces, sí, considero válida esa rabia como fuente de energía.

-Tus inicios musicales fueron marcados por el punk. ¿Te consideras un innovador?

-Partiendo del punto “no hay nada nuevo bajo el sol”, solo he ido fluyendo a partir de todo lo que he escuchado, pero sellando con ese toque que solo te puede dictar tu propio sentimiento. Así he recreado la música en mi cabeza, plasmándolo en producciones. Mi primera banda fue “Sor Obscena”, banda post-punk, allá en el 88. Lo más innovador u original que pude haber hecho es cantar con mi propia voz sin tratar de imitar los clásicos registros graves que caracterizaban a los cantantes darkies. Más nada.

-Te imagino en la universidad, junto a Rafo Ráez, ¿qué recuerdo de aquellas épocas?

-En realidad nunca llevamos una clase juntos. Raez estudiaba Antropología, yo estaba en la facultad de Psicología, aunque sí nos conocimos en la universidad. Fue en el 94 recién cuando, junto a Mino Mele en la batería, grabamos dos producciones de Rafo, “Suicida de 16 y otras canciones” y “Rafo Raez en La Noche (en vivo)”. Una época auspiciosa pero sobre todo empeñosa para el rock nacional. Yo ingresé a San Marcos el año 89, recuerdo que acababa de grabar mi primera maqueta con “Sor Obscena”. En la misma época, con Mario Castañeda y su hermano formamos “Héroe Inocente”, bandapunk rock que acaba de celebrar 21 años. Recuerdo los pabellones de la universidad siempre con pintas, las explosiones, los conciertos del Machana en Jr. Camaná que siempre terminaban en batida policial.

-Leusemia marcó una etapa en tu vida. ¿Hoy la recuerdas como buena, mala o simplemente una experiencia más?

-Cuando inicié la etapa de Leusemia yo no tenía conciencia real del mito de la banda pues nunca los vi en su primera etapa, la del 85. Me gustaba lo que componía Daniel, sin embargo sentí en los primeros ensayos que musicalmente tuve un gran bajón. Luego de tocar con Mino Mele, que era un metrónomo en la batería, me vengo a encontrar con Kimba que era un gran corazón desordenado en su instrumento. Y a Daniel que tenía el típico sonido mosquito en su guitarra. Así reiniciamos una etapa que duró casi 10 años conmigo. Leusemia se volvió a posicionar en el ambiente under. Viajamos casi todo el país e hicimos una gira por todo el sur hasta Santiago de Chile, grabamos varios discos de los que debería recibir mis royalties (por lo menos cada reedición) pero aun así siempre es una buena experiencia. La experiencia, dicen, es la profesora más cara, porque primero te cobra y después te enseña. Igual aprendes.

-El público rockero te quiere, te ve como un valiente. ¿Qué percepción tienes de ti mismo?

-Gracias, pues decir valiente es bastante pero a la vez tan poco, porque puedes ser valiente un minuto y luego despertarte lleno de temores. Si haber aceptado un diagnostico públicamente, haber pedido ayuda también públicamente en un momento duro de adicción, lograr sentar un precedente y cambiar de esa manera un artículo del Código Civil peruano absurdo que impedía un derecho legal como ciudadano es visto como un acto de valentía, pues agradezco esa deferencia del público.

-¿Estás donde quieres estar en este momento?

-No. Quisiera estar grabando ya en el estudio lo que será el próximo disco de Armada.

-¿Y qué se necesita para ser rockero en el Perú?

-No lo sé. Depende, cómo lo quieras ver. Puedes necesitar un papi que quiera invertir en tu capricho de convertirte en estrella y producir tus discos y videoclips. Los titulares dirán: “los rockeros X en MTV”, o tal vez solamente bastante actitud para tener ganas de hacer rock en un país en donde la cultura de rock es pobre y tiene aún bastantes complejos y cojeras a pesar de haber parido a una de las primeras bandas de proto-punk como Los Saicos.

-El nombre de tu actual banda, “Armada” ¿es por algún significado especial?

-No, es solo el nombre de la banda. La gente lo traduce por el lado del vicio ¿no? De estar “armado” o estar en “armada”. Yo lo pensé en un momento en el que quería que todos los que integrábamos la banda seamos como un bloque sonoro sin jerarquías, ni jefes, como los soldados de esa armada.

-¿Crees en la prensa nacional?

-Por experiencia propia sé que los periodistas cambian, por lo general, lo que dices, aumentan con sus frases una idea para redondear la que ellos quieren trasmitir. Cuando te lees en el periódico solo piensas: “vaya, yo jamás me expresaría así”. Eso hace que la duda siempre esté presente cuando leo otras noticias.

-¿Qué te hace sentir vergüenza?

-Leer un encabezado de alguna entrevista que diga algo que jamás he dicho.

-Un mensaje directo para los que no creyeron en ti

-Mil gracias por no hacerlo ya que solo estoy haciendo música, escribiendo canciones. Me gustaría, como a todos, ser escuchado y que gusten de lo que hago. No es necesario que me crean.