miércoles, 4 de abril de 2012

El “Chuponeo” nuestro de cada día…

La interceptación telefónica no es una práctica nueva. Y mucho menos exclusividad peruana. Pero en los últimos tiempos pareciera haberse convertido en símbolo de la corrupción y acción habitual en nuestra política. El último escándalo en el Callao no solo colocó el tema sobre el tapete otra vez, sino que da pie para recordar la historia del “chuponeo” en el Perú, además de analizar cómo los peruanos empezamos a aceptar esto como “mal necesario” para destapar casos de corrupción…


Si abarcamos un contexto mundial, el “chuponeo” tomó trascendencia internacional con el famoso Caso Watergate, el escándalo político en los Estados Unidos, de 1972, durante el mandato de Richard Nixon, que culminó con la imputación de consejeros cercanos al presidente y la propia caída de Nixon el 8 de agosto de 1974. Se comprobó una red de interceptación telefónica. “Chuponeo”, así de simple. Inclusive chuponearon La Casa Blanca. Sus figuras fueron los periodistas Bob Woodward y Carl Bernstein, del diario The Washington Post. Y el ya fallecido “Garganta Profunda”, Mark Felt, el informante que entregó los datos a la prensa.

En Perú, si buscamos antecedentes, tenemos a las “oidoras” en la época del virreinato, quienes escuchaban los lamentos en las marchas fúnebres, amén de otras cosas. Distinto a sus pares, los “oidores”, funcionarios públicos que ejercían justicia vía la Audiencia. Pero en el Perú de hoy el tema de escuchar las cosas ajenas o usar información privada para otros fines, se volvió popular en los años del gobierno fujimorista y fue una de las herramientas favoritas de la maquinaria montesinista. Y se masifica entre los peruanos el término “chuponeo”. Estas grabaciones junto con su versión visual, los “vladivideos”, fueron detonantes para la caída del régimen. La cosa no acabó ahí. Fujimori y Montesinos están presos, pero el sistema sigue activo, en manos de otras personas. La escuela había dado su promoción de alumnos.

Tenemos muchos casos de “chuponeo” en el país. A los ya conocidos durante el régimen fujimorista se suman las de Business Track que se tumbo al gabinete de Jorge del Castillo durante la segunda gestión aprista; la de Lourdes Flores (los llamados “potoaudios”) que le costaron la alcaldía a la candidata, y la más reciente que fue bautizada por la prensa como “Chupón” Callao.

Tras la grave denuncia del ex convicto Wilburt Castillo, sobre interceptación telefónica en la región Callao, se desató una serie de críticas e investigaciones que envuelven a las principales figuras políticas del primer puerto peruano, incluso al alcalde provincial Juan Sotomayor. Claro que el tema se volvió portada de todos los diarios y nota abridora en todos los noticieros por involucrar a una figura mediática, como es el ex jugador de fútbol Roberto Martínez. Por ello, la famosa palabra, “chuponeo”, pareciera haberse inscrito en el diccionario de peruanismos.

Cómo va el caso chalaco

Luego de estallar el escándalo, en la última semana la Fiscalía Anticorrupción del Callao, a cargo de Jaqueline Pérez, tomó en exclusividad el caso iniciando su investigación a varios funcionarios de la Municipalidad del Callao así como también al presidente del gobierno regional, Félix Moreno. Antes que ella, otras dos fiscalías del primer puerto habían empezado con las indagaciones.

Como primera medida, la fiscal Jaqueline Pérez ha citado para el 11 de abril al alcalde Juan Sotomayor y a Roberto Martínez para el 9 del mismo mes. También ha citado a Ernesto Torres, ex funcionario del municipio chalaco, de quien se sospecha habría organizado la intercepción telefónica.

La representante del Ministerio Público asimismo ha solicitado al INPE que le informe sobre las fechas y penales en los que estuvo detenido Ernesto Torres.

Cabe señalar que de acuerdo con un informe de la comisión parlamentaria que presidio el entonces legislador Oswaldo Luízar en el 2011, se determinó que Ernesto Torres fue un operador de la gestión de Alex Kouri en el gobierno regional del Callao.

Por otro lado, Wilbur Castillo –quien grabó a Martínez–, entregó más audios. El tema tiene para rato. Así, el partido fundado por Alex Kouri Chim Pum Callao y que actualmente gobierna la región Callao, el municipio provincial y otros distritos, está a punto de desintegrarse por las denuncias de interceptación telefónica contra las autoridades del primer puerto.

Según las denuncias periodísticas, el alcalde del Callao, Juan Sotomayor García, estaría detrás del ‘chuponeo’ en contra del presidente regional, Félix Moreno. Ante esto, Kouri decidió respaldar a Moreno y expulsar al burgomaestre chalaco. Pese a dicha decisión, el alcalde del primer puerto renunció a su agrupación política. El programa “Cuarto Poder” presentó la última semana un reportaje en el que se denuncia al alcalde Sotomayor y a Roberto Martínez, ahora ex gerente de Servicios Sociales de la municipalidad, de pertenecer a una red de escuchas telefónicas. En dicho informe, aparece Ernesto Torres Córdova, un trabajador de la municipalidad, como el encargado de interceptar llamadas. El mismo Torres es quien fue mencionado como responsable del ‘chuponeo’ a la ex candidata a la alcaldía de Lima, Lourdes Flores Nano.

En el video asimismo se observa al ex jugador de Universitario de Deportes Roberto Martínez (aparentemente representante al alcalde Sotomayor) junto con un enviado por Torres (su primo Marco Antonio Anzieta) conversando. En este diálogo, Martínez señala que habló “con un pata del hermano del fiscal Peláez”, aparentemente por el caso de Torres Córdova, quien cayó preso por posesión ilegal de armas. En esta misma conversación, el mediático Martínez pide a su contacto información sobre un personaje apodado “El Gato”, como se le conoce al presidente regional del Callao, Félix Moreno, para entregarlo posteriormente al alcalde.

Las investigaciones revelarán si el caso chalaco es prolongación -como parece- de la misma red supuestamente desarticulada del caso BTR, que acabó con Alberto Quimper y Rómulo León presos (hoy siguen como reos, pero en sus casas). El tema seguirá y de seguro mantendrá en vilo a todos los medios. Lo que queda claro, es que el “chuponeo” ya es peruano por excelencia… nos guste o no.