jueves, 19 de abril de 2012

El VRAE está que quema


El terrorismo ligado al narcotráfico estuvo otra vez en el ojo de la tormenta a raíz de los recientes acontecimientos sucedidos en el Cusco en la que perdió la vida una capitana del Ejército. Esto pone otra vez en el tapete que está pasando en el VRAE. ¿Estamos luchando contra narcoterroristas o no? ¿El Estado está teniendo presencia en esta zona?


El secuestro de 36 trabajadores de las empresas Skanska y Construcciones Modulares concesionarias de Camisea por parte de una columna terrorista a la que se le han denominado narcosenderistas, en la provincia de La Convención, Cusco,  ha revelado lo que era un secreto a voces: que los senderistas financiados por el narcotráfico vienen operando sin ningún obstáculo en el VRAE a pesar de todo los esfuerzos que han hecho los últimos gobiernos para capturarlos. 
¿Qué es lo que está pasando en el VRAE? 
Luego de la captura de Abimael Guzmán  en setiembre de 1992 en una casa de la ciudad de Lima, los hermanos Quispe Palomino buscando prolongar su lucha armada vieron en el Valle del Río Apurímac Ene (VRAE) una zona propicia para su accionar delictivo, no solo por lo enmarañado de su geografía sino porque desde esa época ya venían operando algunas firmas de narcotraficantes. Gracias a los “trabajos” de seguridad que ellos brindaban a los varones de la droga, así como a los madereros y mineros informales, pronto pudieron comprar armas y reclutar gente.  
Con las armas adquiridas y el incremento de sus huestes (se habla que serían uno 300 terroristas), los hermanos Quispe Palomino comenzaron a operar más activamente. Los últimos acontecimientos sucedidos en la zona así lo confirman. 
  Mientras para algunos estudiosos de este fenómeno, los Quispe Palomino solo son los “guachimanes” de la droga, para otros, su accionar más bien reflejaría un rebrote del terrorismo. Pero, ¿cuál es la verdad?
Para Jaime Antezana, experto en temas de narcotráfico, el régimen ideológico de los rezagos del senderismo que están en el VRAE han perdido su rumbo primigenio para convertirse en asalariados del narcotráfico, que lo único que buscan es cuidar la cadena de todo este negocio y así poder asegurar el abastecimiento de la cocaína al mercado internacional.
De acuerdo con el experto, este problema debe combatirse cuando todavía es minúsculo, porque de lo contrario se puede convertir en una guerra sin cuartel como lo que viene sucediendo en México – en donde el narcotráfico ha tomado por asalto estados completos que ha cobrado la vida de más 50 de mil mexicanos en los últimos 10 años. O como sucedió en Colombia con las FARC durante la década de los 80 cuando los narcotraficantes tenían controlados varias regiones del norte de Colombia. “Esas mismas prácticas son las que los hermanos Quispe Palomino están haciendo en el Perú”, sostiene.
Esta misma opinión la comparte el periodista ayacuchano y conocedor del problema del narcotráfico, Pedro Yaranga, quién señala que desde el año 1999 en las zonas antes mencionadas se ha instalado un `narcopoder´, en la que con el dinero del narcotráfico están comparando pensamientos y conciencias criminales, esto con complicidad de una flácida política antidrogas adoptada por el gobierno – en donde no existe una estrategia articulada entre las Fuerzas Armadas para poder hacerle frente a este problema.
“Tenemos que ser claros y directos, no nos estamos enfrentando a un pequeño remanente dejado por Artemio cuando fue capturado en el Alto Huallaga, sino a una ala del senderismo que decidió no seguir con la lucha armada y se dedicó a defender a los barones de la droga. En conclusión, ellos no quieren cambiar el país ni mucho menos llegar al poder. El secuestro de los trabajadores de Camisea más que recolectar dinero y material logístico fue para decirle a todo el país y al mundo de lo que ellos son capaces. 
Por su parte, el excomandante del Ejército y exministro del Interior Roberto Chiabra, señala que los últimos ataques perpetrados en el VRAE obedecerían a rebrotes del terrorismo que se vienen dando en dicha zona, y no a una alianza con el narcotráfico como lo afirman Antezana y Yaranga.
Chiabra señala que se estarían adoctrinando cuadrillas especializadas conformados por niños (8 y 15 años) en zonas alejadas, quienes estarían recibiendo fundamentos ideológicos del pensamientos ´Gonzalo´ - para que en un futuro no muy lejano formen parte del nuevo Sendero.
“Si se piensa que Sendero Luminoso está desarticulada estamos equivocados, después de la captura de ´Artemio´ circuló una falsa información en la que señalaba que no existía ningún vínculo con ´José´ - sin embargo vemos que si existe, pero no en la proporción que se tenía previsto”. 
Chiabra considera que el Estado debe utilizar todos los sistemas de inteligencias para desarticular la columnas senderistas que están en formación”.
Ineficiencia del Estado
Ser una del provincias más ricas del país también puede ser un problema. Así es La Convención (Cusco), provincia privilegiada que en los últimos tres años ha recibido alrededor de 2,7000 millones de soles provenientes del canon gasífero que reciben de parte del Consorcio Camisea.
Ante todo es boom económico nos queda solo una pregunta: ¿Qué han hecho con todo ese dinero?
Tanto la municipalidad de La Convención como las del resto que conforman el VRAE, prácticamente no han hecho nada  en los últimos años. Han ha habido pocas obras y las que se construyeron tuvieron poco impacto.  De ahí el gran descontento de la población hacia sus autoridades.
Pero la responsabilidad de esta ineficiencia no solo está dentro de los gobiernos locales y regionales. El gobierno central también tiene su cuota de culpa. Ahí tenemos, por ejemplo el Plan VRAE, que fue creado para mejorar las condiciones de vida de las poblaciones de esa zonas, pero que hasta el momento no he tenido buenos resultados debido a la ineficiencia de los diversos ministerios que en los últimos años han venido trabajando de manera descoordinada. 
Esta realidad es confirmada por el asesor de la Oficina de Naciones Unidas Contra la Droga y el Delito (UNODC), Federico Tong, quien agrega que de los 983 millones de soles que tiene acumulado el distrito de Echarate (lugar donde opera el Consorcio Camisea) la mayor parte de ese dinero está siendo pésimamente distribuidos entre la población – por lo que se hace prácticamente imposible que se pueda hacer frente al incremento significativo de los cultivos de hoja de coca.
De acuerdo con un último estudio de la UNODC, en la provincia de La Convención existirían  985 hectáreas de coca, en donde un gran porcentaje estaría destinado al narcotráfico. Le siguen Maranura (1266 Ha), Santa Ana (2294), Kimbiri (2340), Quellouno (2372) y Pichari (2410) 
Tong señala que casi en su totalidad los distritos de La Convención son utilizados como rutas de tránsito de la droga, siendo la carretera de Quimbiri – Echarate (reciente inaugurada) el principal medio de transporte – dado que esta  provincia es la única en todo el territorio nacional que tiene coca en la totalidad de sus distritos, siendo atractivos para los que se dedican a este ilícito negocio.