jueves, 26 de abril de 2012

Tocando fondo


Bella con fama y dinero. Podrían ser los ingredientes perfectos para poder llevar a una famosa a caer en el vicio de las drogas y más aún ser una adicta al crack, un derivado de la pasta básica que según los especialistas puede generar adicción en tan solo dos meses. Nadie estamos libres de caer en tentación.

Tener todo en la vida puede ser sinónimos de muchas cosas en el mundo de hoy. El dinero, lujos y comodidades  es el objetivo  de la mayoría de personas que lograron algo de éxito. A esto le sumamos llevar una vida acomodada – viajes casi todo el año, conferencias de prensa, cenas de gala y muchas cosas más. Esa es la rutina de un artista que nunca tiene tiempo para su persona ni mucho menos para los suyos.
Estas características si la plasmamos a la realidad, nos vamos a dar cuenta que no estamos tan lejos de caer en desgracia y más si la fama va de la mano  del dinero y un entorno amical que para muchos son los principales causantes de que una persona caiga en desgracia, esto desencadena en historias de personas que lo tuvieron todo y viven una historia de horror.  
Del modelaje a la adicción
Ella tiene 32 años y toda una vida por delante. Bella,  exitosa acomodada  - con muchos sueños y metas por cumplir. Venezolana de nacimiento, Ana Caroline Visser Duhartte o `Caroline` como se hace llamar en el mundo del modelaje. Llegó al Perú hace cuatro años en busca de fama y fortuna – y vaya que lo consiguió. Comenzó como anfitriona en eventos para luego incursionar en el modelaje, actividad que la llevó al estrellato y hoy lo esta llevando al submundo de las drogas – siendo el crack una droga relativamente nueva en el mercado peruano – pero a decir de los especialistas es mucha más adictivas que la pasta básica de cocaína y la marihuana junta.
Comenzó consumiendo crack casi como un juego, según sus amistades más cercana – Caroline, sufría de forma frecuente cuadros severos de depresión – esto a raíz de dos decepciones amorosas que tuvo en su vida, que la hicieron dejar en Venezuela a su familia y principalmente a su hijo Sadith de 13 años, producto de su primer compromiso a quién extraña sobremanera. Estas razones entre otras, fueron las que llevaron a la modelo a sumergirse de forma progresiva en consumidora de crack, una droga poco conocida en nuestro medio, pero con poderes adictivos preocupantes, pasó el tiempo y de a pocos se convirtió  en una adicta compulsiva, aunque en un principio se inició consumiendo  pasta básica de cocaína para luego recaer en el crack que la consumió de una forma rápida – al punto de hacerle perder los estribos.
Pero para los especialista existen una serie de factores que contribuyen para que una persona con dinero, fama y éxito caiga en una adicción ha alguna droga – y porque es tan difícil poder superarlo.
Para la psicóloga Carmen Mendoza, existen una serie de factores que contribuyen a crear cuadros adictivos en personas que han alcanzado relativamente el éxito, son principalmente los valores éticos y morales que estuvieron ausentes desde pequeños o simplemente nunca existieron – y ya de adultos, estos son el detonante para que la persona no sepa diferenciar entre lo bueno y lo malo, siendo en su mayoría emocionalmente inestables – expresándose en forma de ansiedad, stress, depresión, impotencia de resolver problemas, poco expresiva. Es en esos momentos de desesperación en que  encuentran en la droga el refugio perfecto para levantar de forma equivocada su autoestima y sus ganas de vivir, llenando la falta de cariño que se les fue esquivo cuando eran menores de edad.
A esto se le suma que si pertenecen a un ambiente artístico el problema se agudizar, dado que es mucho más difícil  poder sobrellevar este problema de las drogas debido a la presión mediática de los medios de comunicación a la que están expuestos, esto hace la tarea de desintoxicación más difícil, y por tratarse del crack una droga adictiva 100%, las etapas de desintoxicación son complejas y duraderas – por lo que requiere un tratamiento largo, en la que tienen que estar involucradas tanto los parientes cercanos como los lejanos.
Esa opinión la comparte el también psicólogo del Centro de Información y Educación para la Prevención del Abuso de Drogas (Cedro) Miltón Rojas, quién añade que esta científicamente probado que el crack es una droga que en tan solo 10 cesiones de consumo esta ya genera una adicción en la persona que lo consume, esto es mayor a la misma pasta básica de cocaína que demora entre 6 a 8 meses de consumo para dar muestras de adicción. 
En cuanto a los tratamientos para la desintoxicación de esta droga, los especialistas coinciden en que este proceso podría llevar entre 2 a 4 años, dependiendo del nivel en que se encuentre el paciente y las ganas y fuerza de este para recuperarse, en donde la familia va a jugar un papel primordial en la recuperación.   
Entre tanto el especialista añade que hasta el momento no esta demostrado si esta droga solo se consume en estratos altos de la sociedad peruana, haciendo referencia al caso de la venezolana Caroline Visser Duhartte y de Carlos Álvarez Arrieta `tío charlie `, a quienes se les encontraron esta droga. 
“Hasta el momento no podemos afirmar que sectores sociales son en los más se consume, debido que en los 25 años que tiene de fundado Cedro, solo se han presentado ha nuestra institución solo dos casos de adictos al crack  - ellos son una pareja de clase media baja que presentaban una adicción de tipo prolongada y que hasta el momento están siguiendo un tratamiento exhaustivo, es por esa razón que no podemos concluir en que sectores de la población se consumen mayormente” enfatizó.
Conociendo al crack
El crack es una droga que se encuentra dentro del grupo de los derivados cocaínicas, como la pasta básica y el clorhidrato de cocaína. La alta peligrosidad de esta droga se debe a su vía de administración. En general los efectos son mayores cuando la absorción es más rápida,  esto es particularmente importante para el caso del crack y de la pasta básica de cocaína, pues ambas son absorbidas por los pulmones de manera directa. 
 La pasta básica, free base y el crack, se fuman y absorben por vía pulmonar. En estos casos se necesita calentar la sustancia en pipas de vidrio para volatilizarla o incorporarla a cigarrillos de tabaco o de marihuana. 
 Con el fumado, el efecto es inmediato y de gran intensidad. En el caso del crack, que se fuma en pipas de vidrio se usan dosis muy pequeñas, pero muy potentes. En el de la pasta básica el incorporarla a cigarrillos hace que se pierda la mayor parte y son necesarias cantidades mucho más altas. 
En cuanto a las dosis como ocurre con casi todas las drogas, medicamentos o drogas de abuso, el efecto aumenta con el aumento de la dosis, es decir a mayor dosis hay mayor efecto, pero esto es válido sólo si se compara la misma forma de presentación y la misma vía de administración.
Esto genera una respuesta de tal manera que si la absorción de cocaína ha sido muy rápida (caso del fumado) el efecto inmediato de estimulación se manifiesta con toda intensidad. En tanto el efecto de la cocaína fumada (pasta básica y crack) como de una etapa de euforia seguida de otra de disforia. La disforia se produce cuando todavía la concentración de cocaína en sangre está alta y lleva a repetir el fumado. Es así que un adicto llega a consumir en una sola sesión hasta una gran cantidad de droga, con peligro de muerte. Si la absorción es más lenta, la euforia es más moderada y la disforia no llega a manifestarse con intensidad.
¿Cómo reconocemos a un adicto?
El crack  es una droga que tiene un enorme poder adictivo, pero éste, depende básicamente de los factores que hemos señalado anteriormente. En general, a mayor efecto, mayor adicción. La adicción se da por la respuesta del organismo ante la administración repetida de la droga. 
 Para el caso de los derivados cocaínicos fumados  hay un mecanismo de “aprendizaje”, de desarrollo de un reflejo condicionado y así como un olor o la vista de un alimento apetitoso desencadena salivación (“hacerse agua la boca”) en el adicto al lado del deseo intenso de consumir se produce la angustia, por que del mismo modo que el organismo reconoce que para el alimento que puede venir tiene que producir saliva, para la cocaína que puede venir tiene que controlar su efecto con depresión.
 La explicación que se ha dado resulta útil para comprender cómo en el caso de estas drogas, el adicto que en un momento dado está completamente tranquilo siente un olor, o ve a una persona o pasa por una calle u ocurre algo que le trae el recuerdo del consumo de la cocaína, se siente intranquilo, se le desencadenan las ganas de consumir y su intranquilidad aumenta, aparece angustia y lo que se llamó el “pseudosindrome de abstinencia”.