jueves, 12 de abril de 2012

Rehaciendo sus vidas

Aquellos que purgaron cárcel injustamente acusados de terroristas, hoy vienen construyendo un nuevo capítulo de sus vidas en el “AA.HH. Hubert Lanssier”, pero aún el Estado tiene una deuda con ellos.


Han pasado más de tres décadas desde aquella época de masacre, muerte y ríos de sangre. Muchas familias perdieron a sus seres queridos en manos del terrorismo, pero el Perú perdió lo más valioso: su libertad. Hoy la historia cambia, aquellas víctimas de esta guerra interna, han vuelto a renacer en una nueva tierra, que ellos consideran la tierra prometida: “A.A.HH. Hubert Lanssiers”.

Ubicado en Huachipa este poblado lleva el nombre de un samaritano belga que los ayudó a emprender un nuevo camino. Actualmente, viven allí alrededor de doscientas personas. Si bien tienen un hogar, las condiciones en que viven son precarias, debido a la falta de servicios básicos, donde la seguridad brilla por su ausencia y más de un ladrón se atrevió a robar sus pequeñas casas de esteras, donde una puerta es un simple triplay fácil de romper. Como si fuera poco, se encuentran cerca de una fábrica de cemento y un campo de entrenamiento del Ejército. Es inevitable la contaminación y el peligro es inminente. Con todo, los vecinos aseguran que el asentamiento es una bendición.

Bonifacio Oswaldo Solsol Castillo de 53 años de edad, hombre trabajador, padre de tres hijos, lucha día tras día por sacar adelante a su familia. A pesar del tiempo, los recuerdos vuelven a él recordando el infierno en su natal Tocache, San Martín, de donde huyó por la opresión del Ejército y el terrorismo. En Lima, decidió emprender un nuevo sendero trabajando inicialmente en la Parada (La Victoria) como vigilante y almacenero. Aunque le duele recordar, don Bonifacio nos contó su historia, que es muy similar a la de sus vecinos.

EL TERROR NUNCA SE OLVIDA

- Cuéntenos ¿cómo fue para usted vivir en Tocache, durante el tiempo de terrorismo?

- Para mí fue algo terrible, ya que hubo mucha presión por parte del Ejército y los terrucos (Sendero Luminoso). Yo tenía que colaborar con los dos, prestando mi carro para movilizarlos, y si a veces no prestaba mi carro al Ejército me tildaban de terrorista, entonces no tenía otra opción más que acceder, porque si no podía morir. Incluso fue así que aniquilaron a mi hermano por no ayudarlos, recuerdo que el Ejercito decía: “Si no nos apoyas, seguro que también eres terrorista”, era una masacre de nunca acabar.

- Y ¿cómo fue su primer encuentro con Sendero Luminoso?

- Recuerdo que ellos llegaron a Tocache por la tarde; en ese momento yo me encontraba trabajando en mi chacra, cuando de pronto escucho bulla y observo que a lo lejos algo se estaba incendiando.

- ¿Qué hizo?

- Me fui para la plaza donde estupefacto observo que la municipalidad se estaba incendiando y que la comisaria estaba siendo tomada por unos 20 a 25 jóvenes. En un principio creí que todo esto era parte de un asalto pero no, eran terroristas. A los pocos minutos de haber cometido sus fechorías, comenzaron a disparar a la gente y fue pues donde el pánico comenzó a crecer.

- Durante la época que le tocó vivir, los terroristas se vestían como los militares. ¿Cómo hizo para reconocerlos?

- Al principio era difícil reconocerlos, pero poco a poco te dabas cuenta quienes eran terrucos y quiénes no. Ya luego los distinguías por las botas de jebe que usaban, mientras que los militares llevaban borceguís.

¿Qué es lo que más le duele al recordar todo ello?

- Sinceramente haber perdido a mi esposa. Eso fue debido a una infección que le dio después que le aplicaran una inyección, que era para la esterilización. No olvidemos que en ese tiempo el gobierno de Fujimori había decretado de manera obligatoria que todas las mujeres del campo fueran esterilizadas y no había de otra. También fue doloroso perder a mi hermano, así como dejar mi chacra, perder mis bienes que con tanto esfuerzo logré conseguir después de varios años de trabajo, pero no tenía otra opción que irme de Tocache con mis hijitos. Si no lo hacía hoy no estaría acá contándote esta historia de mi vida.

UNA NUEVA OPORTUNIDAD

- ¿Cómo fue que logró tener una vivienda aquí en Huachipa?

- Al llegar a Lima, junto conmigo vinieron más víctimas oprimidas por el terrorismo y por el Estado. Luego nos enteramos a través del periódico “El Peruano” que todas las personas afectadas debían hacer una denuncia a través de una ONG, entonces decidimos seguir todo el proceso y es así como el gobierno dio un Decreto Supremo 002 y 005, dándonos como parte de pago una indemnización no de dinero, sino en terreno que es lugar donde hoy vivimos.

¿Cuánto tiempo pasó para que les deán el terreno?

- Exactamente un año.

¿Cómo fue la repartición del terreno?

- La zona cuenta con ocho mil hectáreas, por ello se tuvo que hacer planos para su repartición. Inicialmente se repartió a doscientos lotes y luego doscientos más, todo ello fue por orden de llegada.

- ¿Todas las personas que viven aquí están son víctimas de la guerra interna?

- Así es. Algunos purgaron cárcel acusados injustamente de terroristas. Otros perdieron a sus seres queridos. Historias hay muchas.

- ¿Veo que no cuentan con alguna necesidades básicas?

- Recién tenemos luz, pero aún nos falta el servicio de agua, que ya está en proyecto, por ahora solo contamos con cisternas de agua que se llenan en bidones.

- ¿Tienen títulos de propiedad?

No. Aun no, eso también está en conversaciones, pero a pesar de ello el terreno nos pertenece legalmente.

- Muchas personas como ustedes cuentan con el apoyo legal y hasta económico de las ONGs. ¿En el caso suyo, tienen ese apoyo o no?

- Ya no. Hace mucho tiempo que ya no buscamos su apoyo, ahora nosotros contamos con nuestra agrupación que lleva de nombre “Reflexión”

- Y ¿por qué decidieron separarse de ellas?

- Porque lo único que hacen es aprovecharse de las víctimas, nos utilizan. Además se quedan con el dinero y la ayuda que las empresas mandan para nosotros. Para mí las ONG, ya no tienen razón de ser, ya que solo buscan a gente humilde para continuar con su negocio.

¿En qué consiste su agrupación “Reflexión”?

- Es una agrupación compuesta por gente que fue víctima de la guerra interna. Nosotros hace algún tiempo interpusimos una demanda al Estado a través de la Corte Interamericana de Derechos Humanos, y en donde recientemente ya han dado un fallo a nuestro favor.

¿En qué consiste ese fallo?

- Que el Estado peruano deberá indemnizarnos por todos los bienes y tiempo perdido. Claro que para ello hemos tenido que declarar jurídicamente por nuestros bienes, para que puedan saber el monto total de pérdidas.

- Además de ese logro. ¿Qué otros méritos ha logrado su asociación?

- Como parte de la Junta Directiva que soy puedo decirte que nos hemos organizado para vigilar la zona, porque habido casos de robo. Asimismo estamos tramitando nuestro título de propiedad que es necesario para poder contar con los demás servicios básicos que se requieren.

¿Qué es lo que ustedes exigen al gobierno?

- Una mejor retribución económica de todo lo que hemos perdido, así como también un apoyo para mejorar este asentamiento, porque a pesar de nuestros esfuerzos no es suficiente. Y sobre todo le pedimos, que ponga mayor interés en brindar educación en los lugares más olvidados del Perú, ya que están más propensos a caer en ideologías terroristas y sufrir la misma opresión que nosotros.