miércoles, 4 de abril de 2012

Los escándalos presidenciales

El reciente escándalo protagonizado por Antauro Humala, hermano presidente del presidente del Perú, quien aparentemente gozaría de privilegios dentro del penal donde purga condena por el caso de los cuatro policías muertos en la asonada del Andahuaylazo, le viene pasando la factura al actual mandatario.

De acuerdo con una última encuesta, la aprobación de Ollanta bajo en marzo a 53 por ciento con respecto a febrero donde obtuvo el 56 por ciento.

Con menos de un año en el poder, Ollanta Humala nuevamente ve afectada su popularidad por culpa de su familia. Ni bien se confirmó su triunfo en la segunda vuelta electoral, el hermano menor del nuevo mandatario, Alexis, protagonizó un hecho bochorno al presentarse ante las autoridades rusas para tratar una serie de temas de índole de Estado. Esa vez Ollanta tras algunos días de silencio tuvo que salir al frente para enmendar el error de su hermano.

No es el único

Así como Humala, Alberto Fujimori y Alejandro Toledo durante sus gobiernos tuvieron que afrontar una serie de escándalos por culpa de sus familiares.

En la década de los 90, Susana Higuchi, esposa del entonces presidente Alberto Fujimori, denunció a su cuñado Santiago Fujimori, y a su esposa, Clorinda Ebisiu, por haber traficado con las ropas donadas por el Japón para los niños pobres del Perú.

Ante el juez, Higuchi dijo que en este caso estaba también implicada Rosa Fujimori.

En su calidad de presidenta de la Fundación Por los Niños del Perú, la entonces primera dama refirió que la esposa de su cuñado escogía las ropas que estaban en mejor estado para venderlos a los bazares y los estropajos repartirlos entre los más pobres.

La justicia luego de varios años declaró culpable a Rosa Fujimori y algunos otros miembros más de la familia del ex mandatario.

Así como algunos miembros de la familia presidencial de Fujimori se favorecieron de su cercanía con el poder, la familia del presidente Toledo también se aprovechó de esa coyuntura.

En el 2005, el programa Cuarto Poder de América televisión, denunció a Jesús Velásquez Román, hijo de uno de los fundadores de Perú Posible, y a Fernando Manrique Quipusco, sobrino del entonces presidente Toledo, por estar involucrados en tráfico de donaciones, coimas por puestos de trabajo en la administración pública, venta ilegal de medicinas y gestión de ascensos arreglados en la Policía Nacional.

Cuarto Poder grabó con cámara escondida a Velásquez, cuando ofrecía puestos de trabajo en entidades estatales, a cambio de mil y 5 mil dólares, además de lotes de ropa usada y medicinas.

Asimismo, grabó a Manrique, sobrino del Presidente, ofreciendo una “ayudita” para ascender a un ficticio mayor de la policía, quien en realidad era un periodista encubierto.

Durante el gobierno de Toledo, su hermano Pedro también estuvo envuelto en una serie de escándalos que involucraron a cinco de sus siete hermanos, a varios sobrinos y sobrinas así como a una cuñada.

Pedro estuvo bajo investigación por usar el nombre de la familia para conseguir una lucrativa concesión de servicios de telefonía para una compañía local. En febrero del 2004, un comité del Congreso abrió una investigación contra Margarita, hermana del Mandatario, después de que fue acusada por la prensa de usar sus influencias para ayudar a un amigo a obtener un contrato de construcción con la autoridad portuaria nacional.

Por su parte, Juana Rodríguez, cuñada del Presidente, fue arrestada en octubre de ese año por su supuesta participación en un plan para poner a seis de sus amigos en la nómina del Ministerio de Educación. Además, un sobrino de Toledo estuvo bajo investigación por agresión sexual.

Por presiones políticas, la justicia no encontró culpable a ninguno de los miembros de la familia de Toledo, sin embargo la opinión pública castigó con su voto la dejadez del ex-presidente para abordar estos temas.

Aunque Toledo nunca quiso reconocer los actos de corrupción de su familia, lo cierto es que las denuncias que tocaron a su entorno fueron las principales causas del descrédito de su gobierno ante los ojos de los peruanos, y que fue muy bien aprovechada por sus enemigos políticos para tumbar su última candidatura.

Solo buscan lucrarse

Para el analista político Eduardo Toche, los problemas que sufren los presidentes por culpa de sus familiares se deben exclusivamente a la falta de mano dura por parte de los mandatarios quienes presionados por su entorno caen en la tentación de favorecer de alguna manera a sus allegados, sin medir las consecuencias que ello generan a sus gobiernos. Esto le sucedió a Fujimori, a Toledo y ahora a Humala. “Mientras los gobernantes no entiendan que llegar al poder es trabajar para poder servir y no para favorecerse, estos casos continuarán sucediendo”.

El ex ministro del Interior Fernando Rospigliosi, por su parte, considera que los hechos que acontecen a Humala es solo el reflejo de que lo existe en el país, de que no tenemos partidos políticos consolidados sino movimientos formados por familiares y amigos que una vez en el gobierno lo primero que hacen es aprovecharse de la circunstancia para su beneficio propio. En el caso del gobierno de Ollanta, es Antauro el que viene sacando mejor provecho de su cercanía familiar con el presidente.