miércoles, 8 de septiembre de 2010

Más insultos y calificativos en vez de ideas priman en los últimos días de la campaña


A puertas de las elecciones, el panorama parece resignarse a una contienda de boquilla, una convivencia con los insultos y de calificativos que nos permite ratificar aquello que en estas dos últimas décadas hemos percibido: La orfandad de ideas en la política peruana


Todo comenzó con la subida en las encuestas de Susana Villarán en las últimas dos semanas, porque hasta antes de que la candidata de Fuerza Social ocupe el segundo lugar, la polarización se había centrado entre Lourdes y Kouri. La candidata del PPC había preparado muy bien la dicotomía. Por aquel entonces ella manifestaba: Decencia vs. Corrupción. Ese simple cliché sirvió a Flores Nano para alcanzar el primer lugar y mantener hasta 7 por ciento de ventaja con el candidato de Cambio Radical. Ahora que Kouri está fuera de carrera, las pullas e insultos por frenar a Villarán en las encuestas son como un torrente aguacero.
Como el pasado de Villarán no se moldea con vínculos de corrupción, había que buscar otra forma de atacar. Es así que algunos medios aprovechando el acercamiento de Susana con la izquierda la empezaron a tildar de terruca, de caviar, amén de otros calificativos. Como era obvio ella no se quedó callada y también devolvió todos los epítetos que recibía. Ante la pobreza de propuestas por las campañas difamatorias y panfletarias de un sector importante de la prensa, los entendidos comenzaron a relacionar esta campaña con las existentes en los años 90. “Esto es guerra sucia y la verdad que no se veía desde los tiempos de Fujimori y Montesinos. A eso hemos retrocedido”, exclamaría el analista Fernando Rospigliosi.
Pero, que un periodista sea partidario de uno de los postulantes a elecciones municipales o presidenciales, no es haber descubierto el fuego. Es más, es una inclinación tan ancestral como nuestros orígenes.
Fernando Tuesta Soldevilla, analista de procesos electorales, nos explica la tendencia recurrente de la prensa “Muchos medios escritos en épocas electorales tienden a acentuar su sentido propagandístico para apoyar a un candidato”. De la forma más desagradable e infortunada, el diario Correo publicó una portada donde se observa a la candidata de Fuerza Social levantando el puño y comparándola con Abimael Guzmán. Este claro ejemplo no solo perjudica a una candidatura que, como ya lo ha manifestado su lideresa, guarda respeto por el sistema democrático, sino que, además, pretende seguir el diseño mental único y sin ideas contrarias que, cosa irónica, mella la democracia en nuestro país.
¿En qué se ha reducido la contienda municipal?
Las ideas y planteamientos han pasado a ser un anacronismo, una suerte de olvido, una relación áspera entre los candidatos y sus propuestas. Por eso, en estos últimos días hemos sido testigos de los altercados en que han caído ambas candidaturas. Por una parte, encontramos a Lourdes Flores despotricando contra Susana Villarán sobre sus relaciones con Patria Roja y otros movimientos de izquierda que se han subido al carro de Fuerza Social. En ese sentido, la candidata del PPC manifestó: “Estoy en esta batalla porque el progreso alcanzado por nuestro país no se vea amenazado por viejas y fracasadas ideas que ya probaron su desgracia. ¿Podrá Lima ser más segura con Patria Roja en el gobierno?”. Del otro bando, observamos a Villarán recordándole a Flores Nano sobre el tema Cataño, donde en varias oportunidades le había exigido que diera una explicación al país del por qué seguía recibiendo dinero de este personaje que se encuentra siendo investigado por presunto lavado de activos del narcotráfico.
Ambas, ahora que están a estas alturas de la contienda, no advirtieron que son personas que se desplazan en la arena movediza del campo político y que, cualquier pasado condenatorio o simplemente sospechoso, saldrá a flote cuando asoma cierto respaldo popular. El resultado: La política peruana se ha arrinconado a los agravios desplazando ideas genuinas que, contra lo que manifiestan algunos, sí las hay.
¿Qué deben hacer en estos últimos días?Giovanna Peñaflor, directora de Imasen, empresa dedicada al rubro de investigación de mercados, exhortó que ambas candidatas deberían dedicarse a manifestar sus propuestas en las zonas “D” y “E” ya que hay un porcentaje de 20% 30% que aún no deciden su voto. “En lo que queda de la campaña deben hacer llegar sus planteamientos a los sectores populares, porque ahí están ansiosos de escuchar qué se va a hacer por ellos y tienen el poder de decidir la elección”, indicó.
En ese sentido, recordó que hay un 20% de aquellos que se inclinan por el voto en blanco, ese porcentaje, sumado con el número de indecisos, nos proporciona un universo de 50% con lo cual estaría todo el juego electoral y la asunción al sillón municipal.
Por tanto, las ofensas e injurias deben quedar como una estadística de campañas de demolición que lo hemos tenido y tal vez lo sigamos observando en las elecciones presidenciales. El juego sucio es una constante cuando se trata de llegar al Poder. Sin embargo, nos atrevemos a decir que tanto Lourdes Flores como Susana Villarán pueden sostener que les respalda la decencia y que, cualquier escarbo de sus pasados, quizá lo único que encuentren sea una limpia hoja de vida, algo que se va perdiendo en la mayoría de políticos en el Perú.