miércoles, 1 de septiembre de 2010

Mónica: “Quería mejorar mi figura, pero ahora estoy deforme”


Muchas víctimas no denuncian porque se avergüenzan de lo que sus amigos le dirán, prefieren el silencio y buscar una reparación de los daños de manera extrajudicial


De rubia o con el cabello negro; modelando en algún evento o una fiesta. En casa de Mónica Macías, de 32 años, hay decenas de álbumes que se han llenado con las imágenes de los momentos más alegres que, dice, ha vivido desde que se inició como modelo, a los 15.Pero desde hace ocho meses, las fotos felices se acabaron para esta mujer. Desde entonces, solo ha podido captar las imágenes del doloroso proceso que, asegura, ha venido sufriendo tras ser víctima de una supuesta mala práctica profesional en una operación de aumento de mamas realizada por un doctor de quien no quiere acordarse su nombre . “Quería mejorar mi figura, pero ahora estoy deforme”, se lamenta Macías, mientras muestra unas fotos de su seno izquierdo hinchado, con una perforación a la altura del pezón de la que brota una sustancia oscura; otra en la que aparece con un dren en el que se recoge un líquido morado; y otras con el pezón hundido.
Mónica Macías, de 32 años, se las ingenia para rellenar su busto con pedazos de tela, después de que este quedó deforme tras una operación de aumento de mamas. Las gráficas fueron tomadas tras las seis intervenciones que le realizó un mal cirujano, según la denuncia presentada por ella en febrero de este año. “Él me decía que todo estaría bien. Yo dejé que me sacara y nuevamente me pusiera las prótesis (luego se las retiró por última vez), hasta me hizo liposucción sin cobrarme, pero tras la última operación (en febrero) me faltaba el aire y el doctor ya no quiso hacerse cargo de mí”, dice Mónica, quien señala que ahora tiene un problema de agua en los pulmones.Este mal médico de apellido Estrada rechaza la acusación de esta paciente y asegura que “la reacción inflamatoria” que ella sufrió se originó por un “rechazo al cuerpo extraño” que se le puso. “No hay ningún examen que determine si la paciente va a reaccionar contra la prótesis, eso depende de su sistema inmunológico y no del médico”, afirma el cirujano, quien asegura que la denunciante tampoco tuvo los cuidados necesarios tras la cirugía. El caso está siendo analizado por la Fiscalía. En esa área se han presentando otras cinco denuncias de mala práctica profesional en cirugías estéticas hasta junio de este año.
Por su parte, Pilar R. muestra parte de la herida de su vientre después de una liposucción que le dejó una enorme cicatriz.Para Patricia Cárdenas, directora de la Fundación Carlitos Rodríguez (que apoya a víctimas de mala práctica médica), el silencio sigue siendo el principal problema al tratar este tema, sobre todo en los casos de cirugías estéticas, pues las víctimas prefieren callar y seguir con el mismo médico con la esperanza de tener una reparación, como la quería Mónica Macías, quien ahora deberá esperar al menos un año para realizarse la reconstrucción de sus senos. “Cuando me veo deforme frente al espejo me arrepiento de haberme operado. Mis amigos, mi familia, todos me dicen que no debí hacerlo y que ahora tengo que aguantar”, agrega Mónica. En este sentido, Patricia Cárdenas señala que el recriminarse y el temor al juzgamiento social también hacen que los afectados duden en denunciar. “Las víctimas temen que les digan ‘eso te pasa por vanidosa’, o que les repitan que no debieron hacerlo”, afirma Cárdenas. Ella cuenta que en lo que va del año, nueve personas que sufrieron lesiones en cirugías estéticas acudieron a buscar ayuda en su fundación, pero ninguna quiso presentar la demanda. Eso es lo que le pasó a Pilar R., cuyo vientre quedó deforme tras una operación a la que se sometió en diciembre pasado en una clínica del distrito de Los Olivos. La mujer, de 61 años, comenta que un mes antes presentó problemas de sobrepeso que no le dejaban caminar, y decidió hacerse una liposucción.La clínica Moreno fue clausurada por la Comisaría, por falta de asepsia y de condiciones técnicas en su manejo. Fue su hija mayor quien le recomendó al cirujano, pues anteriormente él le había realizado un aumento de mamas. “Hace cuatro años mi hija se cambió de implantes, pero salió mal de esta operación porque perdió la forma de los pezones”, cuenta Pilar. “Mi hija le reclamó y el doctor le dijo que le arreglaría, así que confiamos nuevamente en él para mi cirugía”, agrega. Pero pocos días después de la operación, los puntos de la herida de Pilar se abrieron. “Las sábanas se me pegaban a la herida porque me salía un líquido apestoso como pus, pero el cirujano decía que era normal”, indica la mujer, quien desesperada por el intenso dolor acudió donde otro médico a tratarse. Según Pilar, su problema se originó porque cuando la operaron tenía elevada el azúcar en la sangre. “En los exámenes previos a la liposucción ya se vio este problema, pero el doctor dijo que no había inconveniente”, señala. “La gente debe dar a conocer estos casos, no importa si era una cirugía estética o no; todos tenemos derecho a recibir atención de calidad y una respuesta si dañaron nuestra salud”, manifiesta Édison Loachamín, presidente de la fundación Derecho a la Vida y la Salud, quien sostiene que la denuncia también es una forma de evitar más víctimas. Eso fue lo que motivó a Ana Paredes a denunciar la muerte de su esposo, Dennis Quispe, de 49 años, en la clínica Moreno. “Mi marido iba a operarse de una bolita de carne que tenía cerca al ojo, pero el doctor (Oswaldo Vallejo) lo convenció de que se hiciera una reconstrucción estética de párpados y lo operó en diciembre”, indica Paredes. Señala que tres horas después de la cirugía, Quispe comenzó a asfixiarse. “Nuestro hijo (de 23 años) estaba con él y pidió ayuda, pero era de madrugada y en la clínica solo estaba una enfermera que lo envió a comprar medicinas. Cuando regresó, su padre había muerto”, cuenta la viuda. Según la autopsia, el hombre falleció por un edema cerebral, cuyas causas aún no se determinan.