jueves, 9 de diciembre de 2010

“El Perú es en Latinoamérica el que menos información climatológica tiene”

Ante el anuncio de mayores cambios climatológicos en el mundo, y por su puesto en el Perú, el físico y antropólogo australiano, John Earls, dio a conocer cómo nos encontramos ante este fenómeno

Hace algunas semanas la Organización Mundial de Meteorología dio a conocer que para los próximos años habrá “un incremento en la magnitud, frecuencia y alcance” de los fenómenos climáticos extremos , como sequías, olas frías y huracanes, a la vista de los cada vez más virulentos fenómenos ocurridos en la última década.

¿Qué tanto en el Perú estamos preparados para este fenómeno? La revista Agraria conversó con John Earls, físico y antropólogo y profesor principal de la Pontificia Universidad Católica del Perú, días antes de su viaje a los Estados Unidos, del cual extraemos un resumen de esa reveladora entrevista.


- ¿Cuál es el mayor problema que enfrenta el Perú por efecto del cambio climático?

- El efecto más terrible del cambio climático es el aumento de la variabilidad climática, o incertidumbre climática, que afecta, sobre todo, a las partes más altas de los Andes. Cuanto más alta es la variabilidad, más baja es la predictibilidad, lo que hace más difícil desarrollar cualquier tipo de actividad humana —tanto las que desarrollan los pastores de puna como las hidroeléctricas.

- Por eso se dice que el Perú es altamente vulnerable al cambio climático…

- Esa es una media verdad, en el sentido de que, si seguimos sin hacer nada, la vulnerabilidad es muy alta, pero la tremenda diversidad que tenemos se traduce en una mayor posibilidad de adaptarnos que cualquier otro país. Para que esto sea posible, se debe contar con una buena cantidad de información acerca de la evolución del proceso en el territorio. Sin embargo, el Perú es el país latinoamericano que menos información climatológica tiene.

- ¿A qué se debe este vacío de información?

- En gran medida, a que en la época de Fujimori se cerraron la mitad de las estaciones meteorológicas del Senamhi —la institución encargada de formular los datos climatológicos en el país— porque no generaban ganancias. El Senamhi hace todo lo que puede para suplir esta falencia, pero lo esfuerzos resultan poco efectivos, teniendo en cuenta que su cobertura y sus datos resultan mucho menores que los generados por servicios similares de otros países.

- ¿Considera que esta situación revela una ausencia de preocupación real desde el Estado por los efectos del cambio climático?

- Sí, y esto no es un problema exclusivo del Perú, también se da en EEUU, Inglaterra y otros países desarrollados. Todos concuerdan en los puntos que debe contener la estrategia para enfrentar el cambio climático, pero en la práctica es poco lo que hacen. Esto se debe a varios factores, entre ellos, la tendencia cada vez mayor de los gobiernos contemporáneos a elaborar sus políticas mirando hacia afuera - una gran diferencia con los Estados prehispánicos, a los que les gustaba que las cosas funcionaran resolviendo los problemas: de ahí su capacidad para prevenir las consecuencias de eventos extremos y de la variabilidad climática.

- ¿Qué otros obstáculos serios encuentra en la generación de políticas efectivas?

- Existe un serio problema a la hora de hacer efectivas las investigaciones e interconectar sus resultados. La institucionalidad establecida, tanto en los organismos estatales como en la propia academia, tiende a la fragmentación del conocimiento y su abordaje. Hay mucho material humano con suficientes capacidades para entender y enfrentar el problema, pero no existe ninguna herramienta institucional o metodológica para articular de modo efectivo este conjunto de esfuerzos.

El resultado evidente es que, por ejemplo, los diferentes ministerios generan cierta cantidad de información, pero esta se circunscribe a sus ámbitos específicos de acción, dejando grandes vacíos que terminan afectando la propia calidad de los datos que manejan.

- ¿Es posible que los campesinos utilicen directamente la información científica?

- Una cosa mínima necesaria es que los datos que maneja el Senamhi se redistribuyan a un espectro mucho más amplio que el actual. Un público ineludible para la entrega de información son los agricultores y pastores peruanos, a quienes el Estado debe priorizar como los principales beneficiarios del servicio. En Australia —de donde yo vengo— esto es así, al igual que en Bolivia. Ahora, no es suficiente con entregar los datos en bruto o entregar una computadora para facilitar su lectura; se necesita capacitar a la gente en su manejo.

- ¿Y pueden los campesinos participar directamente en la generación de información?

- Claro. La relación entre campesinos y los generadores de información científica no debe ser unidireccional, sino que debe darse una retroalimentación que permita integrar los conocimientos etnometeorológicos que estas poblaciones tienen, construyendo un formato de lectura y predicción climática más completo.

Este sería un gran trabajo, porque en el Perú hay mucha variabilidad de un lugar a otro. Existen antecedentes exitosos de experiencias de este tipo: por ejemplo, en la India, en los setenta y ochenta, hubo un primer programa de compatibilización entre la etnometeorología de los campesinos indios con el equivalente del Senamhi. Los resultados obtenidos fueron muy buenos.

Escribe: Raúl Vela Carhuas